El contexto local de referencia es el Centro Histórico La Habana Vieja, declarado Patrimonio Cultural de la Nación y desde 1982 clasificado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
El territorio comprende el área original intramuros y la expansión extramuros de la Villa San Cristóbal de La Habana, fundada en 1519. Su fondo construido, de gran valor patrimonial, se basa mayoritariamente en las diversas tipologías de viviendas coloniales desde los siglos XVII, XVIII y XIX, hasta las casas y edificios de apartamentos del siglo XX.
En La Habana Vieja surge el Convento de Santa Clara de Asís, cuyo origen data de 1638. Si bien se trata del conjunto conventual más antiguo de Cuba, y uno de los más imponentes, estuvo por mucho tiempo en desuso, presentando importantes problemas estructurales, siendo sujeto al Grado de Protección I.

Vista la creciente importancia que Cuba está otorgando a su patrimonio histórico monumental, la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, responsable por la gestión de tal patrimonio, estableció en su Plan de Desarrollo Integral del 2030, acciones de rehabilitación basadas en la conservación de la estructura del convento.
Las acciones tienen como objetivo la valorización del espacio, a través de su rehabilitación, restauración, y refuncionalización en un colegio para la formación en las artes y los oficios de la restauración, para los restauradores no solo cubanos sino también de Centro América y del Caribe, que se llamará “Colegio Santa Clara.”
La estrategia elegida por la OHCH de restaurar el antiguo convento y convertirlo en un Centro de formación es posible gracias al hecho de que las generosas dimensiones de sus espacios, que responden a la tipología religiosa, la cual permiten un cambio de uso, sin afectar la esencia de su configuración espacial. Tal estrategia también tiene en cuenta la importancia creciente que Cuba está otorgando a su patrimonio histórico monumental tanto por su consistencia patrimonial como por la difusión cultural y la sensibilidad generalizada de la población hacia el Patrimonio.
Esta renovada sensibilidad ha hecho además que el Historiador asumiera la elección de que con la creación de este nuevo colegio permitirá completar, reforzar y expandir al Cuba y el Caribe, el polo formativo académico de la OHCH constituido prevalentemente por la Escuela Taller “Gaspar Melchor de Jovellar” y el Colegio Universitario San Gerónimo.
Tales centros ya ofrecen programas formativos vinculados con la preservación, gestión y promoción del patrimonio cultural, pero todavia no existe una carrera universitaria para el estudio en la restauración y los oficios del patrimonio.
La creación, en el antiguo convento, del Colegio Santa Clara, será de uina gran importancia nacional y latinoamericana.
Por último, se subraya que con esta reconversión, la OHCH lleva a cabo también un proceso de fuerte calificación socio urbana del barrio de Belén, en el Centro Histórico, donde se ubica el convento.
Características del contexto urbano
La zona urbana que comprende el Barrio de Belén está caracterizada por edificaciones de diversas épocas, predominando las pertenecientes al siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, por lo que se destacan los inmuebles de filiación neoclásico y ecléctico, cuya ornamentación contrasta con la sobriedad de las fachadas del convento, único ejemplo de su tipología que data del siglo XVII.
Los lotes únicos del Convento de Santa Clara y el de Belén, contrastan con la parcelación en bandas alargadas y estrechas de la estructura urbana, cuyas dimensiones varían de 6 a 18 m de ancho. Las calles son generalmente estrechas de dos sendas como máximo y están orientadas en sentido norte-sur y este-oeste. La relación de proporción entre las secciones de las vías y las alturas de las fachadas permiten que el espacio público se mantenga sombreado.
El Convento de Santa Clara se emplaza en una manzana de lote único, limitado por las calles Sol, Habana, Luz y Cuba, y dando fin a las calles Santa Clara, Aguiar, Porvenir y Damas. Presenta una ubicación favorable con respecto al sistema de centralidad principal, ya que la calle Cuba es uno de los conectores Norte-Sur de mayor jerarquía y la Plazuela de Santa Clara un punto de referencia dentro del conjunto de plazuelas a escala barrial.
El primer claustro se extiende alrededor de un amplio patio rodeado de una galería de pequeñas columnas toscanas y doce arcos de medio punto en cada una de las cuatro crujías, se suman dos arcos de empuje en cada extremo de las galerías de la planta baja. Anexa al primer claustro, se halla la nave de la iglesia de costado, sobre la que se erige la torre campanario.
Actualmente, la edificación cuenta con seis accesos principales: dos por Sol, originalmente la entrada principal del convento y la agregada por el Ministerio de Obras Públicas; cuatro por Cuba, dos de los cuales constituyen las entradas de la Iglesia y dos que acceden al segundo claustro. Su acceso secundario se ubica por la calle Luz a través de la huerta y presenta otra puerta por la calle Habana, actualmente tapiada.